Cuando veo por cuantos años he pasado
y en el espejo observo lo mucho que he envejecido,
me siento un tanto desconsolado,
al pensar en el tiempo que he perdido.
He caminado en el sendero que yo mismo he forjado
y aunque he tomado decisiones equivocadas,
con ellas en ocasiones he acertado,
pero con otras he velado en algunas madrugadas.
Recuerdo con nostalgia épocas muy especiales,
que en mi vida huella han dejado,
palabras en conversaciones coloquiales,
que de guía me sirvieron en el pasado.
Consejos que parecían irreverentes,
en la época de mi escaza madurez,
verdades que hoy son latentes
y que no pueden ser tomadas con candidez.
Mi rostro refleja vestigios del paso del tiempo,
el cual estuvo plagado de mucho errores,
a pesar de ello me siento contento,
porque el mismo me enseñó a tener valores.
Valores que he transmitido a nuevas generaciones,
vivencias que hoy fácilmente puedo contar,
describiendo las sensaciones
de épocas que de mi mente no puedo borrar.
Dicen que la edad nos dota de sabiduría,
que con ella se obtiene experiencia,
me pregunto si esa es una filosofía,
¿Por qué existen tantos adultos que actúan con negligencia?.
Consiente estoy que deje atrás mi juventud,
pero no implica que me sienta viejo,
pues vivo a plenitud,
aunque parezca un poco añejo.
Aun así lejos estaba de imaginar hace algunos años,
lo que hoy estoy escribiendo,
después de tantas pruebas y ensayos,
me es difícil creer lo que está
sucediendo.
Imaginen próximamente seré abuelo
¡si mi niña para mí no ha crecido!,
¡completamente no ha madurado!,
por eso a veces no encuentro consuelo,
sin embargo con el cielo estoy agradecido,
por esa bendición de la cual me ha dotado.
Nadie esta preparado para algunas situaciones,
aunque se tengan planes estructurados,
pero el destino esta tan lleno de contradicciones,
que nos atrapan cuando estamos mal parados.
Ninguno puede predecir el futuro
y la vida no es color de rosa,
quizá algunas veces nos toca duro
pero al final el vivir es una cosa hermosa.
Como ven aún quedan tantas preguntas sin respuesta,
muchos enigmas enmarañados,
y aunque blanca tuviera mi cresta,
los acertijos de nuestra existencia nunca podrán ser solucionados.


